Trufa blanca (Tuber magnatum)
Es un hongo que se encuentra debajo del nivel del suelo y se tipifica como hipogeo que por su aspecto y color recuerda a un tubérculo. Tiene una superficie bastante irregular y finamente aterciopelada. La piel (cutícula) es muy fina y no se separa de la carne. La carne es bastante dura y compacta, de color blanco grisáceo con numerosas vetas blancas, filiformes y retorcidas, que le dan apariencia de pedazo de mármol. Tiene un olor potente, casi parecido a gas o a ciertas pieles del queso fermentado, y su sabor es muy agradable.
Variaciones
Tiene una forma bastante variable, globosa o verrugosa, comprimida y muy lobulada. La piel es ocre o de ligero marrón. La carne es compacta y puede ser blanca amarillenta o grisácea, a veces con brillos rosados; presenta también venas blanquecinas y ramificadas. Su peso puede variar entre 30 y 200 o 300 gr., pero existen ejemplares que alcanzan los 800gr. y, en casos excepcionales, un kilo o más.
Lugares
Es un típico hongo que crece a una profundidad muy variable en terrenos blandos y calcáreos. Tiene la particularidad que, aunque vive soterrada como todas sus congéneres, a veces aflora, mucho o poco, a la superficie entre las hojas de robles o encinas, donde suele crecer. Se encuentra en bosques caducifolios, en particular al pie de encinas, sauces, álamos y tilos; en zonas de monte y llanuras.
Período de crecimiento
De primavera – verano a invierno.
Especies parecidas
La Choiromyces meandriformis, que no es comestible y tiene desagradables efectos laxantes.
Para tener en cuenta
También se conoce como Tuber griseum o Tuber album. El nombre específico de la trufa blanca (magnatum) significa “de grandes señores”; hace referencia a su alto coste ya en épocas antiguas.
Interés culinario
Es un hongo muy valorado, de un intenso aroma y buena calidad. No obstante, no se debe abusar para evitar que su penetrante olor domine el plato. Se consume casi exclusivamente crudo, rebanado o rallado directamente sobre la comida. Entre las preparaciones que más comúnmente se sazonan con el aroma insuperable de la trufa blanca están los arroces, los fiambres, las pechugas de pollo, los huevos al plato, la carne cruda y algunos embutidos.
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